22 diciembre 2015

El beso de la noche


Condenado a una inmortalidad que jamás persiguió y a no ser recordado por ningún humano con quien se cruce, la existencia de Wulf es la más solitaria de todos los Cazadores Oscuros. Así ha sido durante doce siglos para este antiguo guerrero vikingo, hasta la noche en que salva a Cassandra Peters en un club nocturno. Porque ella no se ha olvidado de él. Es joven, es bella, es la última de una estirpe legendaria y es su mortal enemiga. Sin embargo... Hay besos que rompen con una maldición de siglos... hay besos por los que vale la pena morir.


¡Me ha encantado!


Dejarme presentaros a la peculiar pareja:

Wulf: Cazador Oscuro diferente. Fue convertido porque fue engañado por otra Cazadora de Sombras, por lo tanto, está maldito: nadie puede recordarle. Obsesionado con proteger a Chris, el único superviviente de su línea, ya que solo él y sus hijos podrás acordarse de él. Sobreprotector (hasta el punto de ser divertido), inteligente y dulce, dulce, dulce.

Cassandra: La última superviviente de la línea directa de descendientes de Apollo. Según la leyenda, si ella muere la maldición que pesa sobre los apolitas desaparecerá (junto con Apolo, el sol, el mundo... Os hacéis una idea). Le quedan pocos meses para cumplir 27 años, vamos, que le queda poco para morir.

Estos dos se conocen cuando hay un ataque de Daimons en el club en el que ambos estás. Hablan un poco después del ataque y se besan. Y luego, a la noche, sueñan el mismo sueño (y lo hacen, como conejos). Así todas las noches. 

Cassandra básicamente se obsesiona con los Cazadores Oscuros, ya que cree que ellos sabrán más sobre su raza. Casualidades de la vida, comparte una clase con el escudero de Wulf, Chris, y gracias a él encuentra la página web de los Cazadores Oscuros (¿soy la única a la que le parece gracioso que tengan su propia página web y que chateen y jueguen entre ellos?).

Pero no todo es tan simple como parece, ya que resulta que esos sueños fueron organizados por Artemisa, que los ha manipulado para asegurarse de que la última línea de su hermano no muera. 

Por culpa de la diosa, Wulf, Chris, Cassandra y Katra (su guardaespaldas, con sus propios secretos) tienen que huir de un peligroso grupo de Daimons Spathi (daimons muy pero que muy entrenados que sirven a Apollimy, la Destructora atlante).

Me ha encantando en especial este libro porque nos ayuda a conocer a los Apolitas, la raza que en los otros libros solo sale de pasada. Para los cazadores, todos los Daimons son malos, y básicamente pasan de los Apolitas y de sus muertes. Pero con Cassandra, Wulf y los lectores ahora tenemos una cara junto a la palabra Apolita. Junto a Cassandra, descubrimos cómo viven los Apolitas su maldición, que hay diferentes tipos de Daimons (algunos malos, otros no tanto), y demás.

El conocer más a los Apollitas, la adorable pareja que hacen Wulf y Cassandra, un pequeño inconveniente del que no os hablaré y un personaje que no es tan malo como todos pensaban han convertido a este libro en uno de mis preferidos.

Al principio no me decía mucho, pero cuando empezó la acción, no pude dejarlo en ningún momento. En serio, es una montaña rusa de emociones y de giros inesperados. ¡Si lloré y todo!


Y las escenas entre Wulf y Chris son un plus. Y Zarek y la mención a Astrid. ¡Y ese epílogo! Awwwwwww *-* 


PD: Acheron, cariño, ¿se puede saber qué eres?

5/5

Leire

1 comentario:

  1. Justo acabo de terminar el de Talon así que me paso de puntillas jajaja

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